TEYUNA, LA CIUDAD PERDIDA

Escrito por rakelclemen 31-10-2017 en Teyuna. Comentarios (0)

Hemos visto tantos lugares en Colombia, tengo tanto para contar, que estos días lo he estado dejando “para cuando tenga tiempo y ganas”. Tres días después de nuestra vuelta, me encuentro tecleando y echando memoria de mis recuerdos y apuntes. No voy a seguir un orden cronológico, sino más bien sentimental, así que no puedo dejar de comenzar más que por La Ciudad Perdida. Hay muchas ciudades perdidas en el Mundo y no tengo ni idea cómo será llegar a las demás, pero alcanzar ésta es toda una aventura.

La ciudad fue encontrada por la familia Salveda, que se dedicaba a buscar tesoros y terminaron encontrado este gran tesoro. En el año 85 se abrió la ruta al mundo, en 2003 tras el secuestro de 11 turistas se volvió a cerrar la ruta. No recuerdo en qué fecha volvieron los turistas a recorrer el camino. En un comienzo el trekking tenía una duración de 9 días, actualmente sólo se hace un recorrido de ida y vuelta que dura 4 días ó 5, según cada cual quiera repartir las etapas. Que nadie piense que nadie sabía de la existencia de este lugar hasta que llegó la familia Salveda, aquí habitan cuatro grupos de indígenas, aunque en esta ruta se encuentran principalmente Koguis y Wiwas.

Podría contar cientos de historias sobre ellos, sobre sus costumbres, sobre su idioma, pero probablemente me dejaría cosas o no las relataría con gran exactitud. Lo que sí puedo decir es que tuvimos la oportunidad de conocer al Mamo de la ciudad perdida, cuyo nombre “español” es Romaldo.  Nos entregó unas manillas bendecidas por él y nos dijo unas palabras. También tuvimos la visita de un “terrateniente” que vino a contarnos algunas de sus costumbres, como su idioma que es hablado, la diferencia en la forma de vestir de chicos y chicas (influenciada por la colonización), algunas de las funciones del mamo (jefe espiritual), en qué consiste el poporo de calabaza del que no se separa ningún hombre desde que cumple los 18 años y unas cuantas historias más.

Respecto al recorrido decir que lo hace bastante gente (y eso que nosotros hemos ido en temporada baja), que entre la ida y la vuelta se recorren unos 52 kilómetros. La mayoría de la gente lo hace andando, pero hay quien termina el recorrido en moto o en mula. Estoy bastante acostumbrada a caminar, de hecho me encanta y reconozco que hubo momentos en los que me resultó duro. El barro, la humedad, el calor, cruzar el río Uritaca en más de una ocasión (Antes de llegar a la Ciudad Perdida me cubría el agua por encima de la cadera) y caminar con una mochila que cada vez pesa más y con la ropa completamente calada de sudor y humedad es duro, pero a la vez muy gratificante, tanto cuando llegas arriba, después de subir casi 1200 escaleras, como cuando regresas al punto de partida donde sabes que te esperan un suculento plato de comida y una ducha fría.


Actualmente sólo podemos ver  el 30% de lo que fue la ciudad (lo que han podido reconstruir los arqueólogos) y en ella sólo viven el Mamo y su familia. Allí están esperando la llegada de los turistas, están allí tranquilos. Un poco más arriba están los arqueólogos y arriba del todo, los militares, para velar por la seguridad de los turistas. A pesar de haber tanta gente se trata de en un lugar tan espectacular, un lugar con tanta energía (con razón cierran todo septiembre los tours, para poder purificar el lugar) que dan ganas de quedarse allí sentada durante horas. Sin embargo, toca regresar al campamento para recorrer lo ya andado y poder regresar a casa (o en nuestro caso a Santa Marta)...Al día siguiente nos esperaban Tayrona y una conjuntivitis.