DE SAFARI POR NGORONGORO Y SERENGETI

Escrito por rakelclemen 09-10-2016 en Serengeti. Comentarios (0)


Prometo ser menos reflexiva en esta entrada… es que me he puesto muy pensativa en este viaje pero ahora toca hablar de mi experiencia increíble de cuatro días de safari. Primer apunte, Safari en suahili significa viaje, es decir, que si vas a ver el Kilimanjaro y alguien te pregunta qué tal tu safari no le respondas “¿Qué safari? Si no he ido a ver animales.” Vamos al lío que yo ya me desvío del tema. Pues con mis chicas doctoras (Vicky y Saray) me fui una vez más de aventura, esta vez veríamos a los masáis a lo lejos y veríamos de cerca a muchos animalitos.




Nuestro primer parque fue el de Tarangire, relativamente cerca de Arusha. Tarangire significa Agua de Facónero (El famoso Pumba del Rey león) y es el nombre del río que atraviesa el parque. Hacía un calor horrible allí, al ser temporada seca estaba todo realmente sin verdor, sólo los Baobabs con su apariencia de árbol invertido evitaban que todo fuera una llanura seca.

Tuvimos la suerte de ver jirafas masáis, elefantes, un león a lo lejos, ñús, antílopes, beduinos, avestruces, dikis-dikis, faconeros, numerosas aves, cebras,… Estaba en alerta continua buscando animales, para los animales más difíciles de ver (como es en el caso de los Big Five) se van avisando por las radios que llevan los guías.

Dormimos la primera noche en una cabaña muy cuca en Kiboko campsite, donde conocimos a una pareja de amigos que serían compis del safari durante dos días, y donde pudimos ver bailes tradicionales de la zona. Todo muy turístico, pero es que éramos turistas. Después de esa noche se acabó el lujo y pasamos a dormir en tiendas de campañas.

Al día siguiente nos quedaba un largo camino, primero se entra por el parque Ngorongoro para poder llegar al Serengeti (Tierra lisa que no acaba). En la entrada del Serengeti tuvimos que esperar porque hubo un problema con el tema del dinero para las entradas. En la comida nos atacaban unos pájaros que hasta ese momento me habían parecido preciosos, pero que desde ese momento pasaron a mi lista de “no puedo con ese animal”, a esa lista la llamamos las tres “los Small Five”.




En Serengeti cambió un poco el paisaje los antílopes nos recibían por todas partes, miraras donde miraras había manadas de ellos. Fuimos en busca del león, animal que conseguimos ver junto a un árbol, había una leona con sus crías, también vimos un leopardo y un guepardo a lo lejos. La verdad que el día terminó siendo espectacular, una luz increíble, la pena que tuvimos que montar la tienda rápidamente porque se iba a hacer de noche y nos iba a caer el diluvio universal… que ya era casualidad que no hubiera llovido ni un día y llueva el día de la tienda. Por supuesto la tienda tenía filtraciones y nos empezó a entrar agua. Finalmente, dejó de llover pudimos ir a cenar la deliciosa comida que nos preparó nuestro cocinero.

Todo habría sido perfecto, la luna llena a un costado, la comida deliciosa en la mesa,… El problema fue cuando empezamos a ver sombritas de animales…era la sombra de otro “Small five” y lo de small es sólo un decir, porque las ratas tenían un tamaño considerable. Así que eso aligeró mi cena y me fui más rápida a dormir. La noche la pasé bien pero nos tocó madrugar muchísimo para ver el amanecer y empezar a ver animales que madrugan más que los humanos.

La mañana fue increíble, maravillosa, disfrutar del aire en la cara mientras veía animales que sólo había tenido oportunidad de ver en documentales fue una de las experiencias más emocionantes que he tenido en mi vida. Vimos de todo…leones, leonas, hipopótamos, cebras, una leopardo con sus crías… ¡Impresionante!

Nos tocó despedirnos con mucha pena del Serengeti, pero teníamos que pernoctar en Ngorongoro para estar temprano en el parque al día siguiente. En el camping había un pajarraco gigante que se paseaba entre las tiendas, parecía un hombrecito disfrazado de pájaro. La anécdota aquí fue que al ir a la ducha se había inundado todo el baño, pero tuvimos la suerte de que había otro baño un poquito más lejos, así que el tema de aseo estuvo arreglado por ese día. Montar la tienda ese día fue una odisea, el cocinero tenía el mismo conocimiento de montar tiendas que yo…es decir, nulo…así que para cuando poníamos por un lado un hierro pues se salía otro y así estuvimos un buen ratito los cuatro montando la tienda en la que dormiría, o en mi caso mal dormiría aquella noche a cuenta del frío. Al estar más alto caía una especie de niebla heladora que me dio la noche y parte de la mañana. Pero todo tiene su recompensa y en Ngorongoro vimos búfalos (otro de los Big Five) y flamencos, una charca llena de hipopótamos,… Preciosísimo, poder ver todos aquellos animales juntos, la naturaleza en estado puro, como se suele decir.


 



Sólo pensaba todo el rato, que todo el mundo debería ver esto al menos una vez en su vida. Lo que me lleva a otro tema, lo de todo el mundo, lo de los motores, lo de los jeeps casi encima de los animales,… realmente sentí lástima por los leones, todos alrededor como paparazzis con nuestras cámaras, algunas cámaras que vi tenían unos objetivos tan descomunales que temí que sacaran un ojo con él al animal. Y de pronto te das cuenta de que como hemos pagado pues nos vemos con derechos, derecho a ver en primera línea a los animales, derecho a tener la mejor foto, a invadir el espacio vital de los animales. Que sí… que es un pastón el safari, que sí …que has ahorrado media vida para llegar hasta allí, que sí… que te vas a alimentar de tortilla de patata durante un año porque te has gastado dos sueldos en llegar allí, pues muy bien y ahí estamos, pero debería ser con respeto, que no hace falta verle los pelos de la nariz a cada animal por mucha ilusión que haga. Al menos no si eso supone un montón de motores haciendo ruido y coches moviéndose de un lado a otro para tomar la mejor posición. Y esto es una autocrítica, porque lo fácil es cargar la responsabilidad en el chófer, en el que arranca el motor… Pero estoy segura de que si no se hiciera así la gente protestaríamos, porque para eso hemos pagado. ..

Por lo demás, os invito a todos a que vayáis a Serengeti, o a cualquier otro parque en el que podáis hacer un safari y os dejéis contagiar por el espíritu aventurero de Félix Rodríguez de la Fuente, porque sinceramente si hay algo hermoso en este mundo es la naturaleza, la vida, los animales y los lugares que habitan sin influencia del hombre.