CAMINANDO AL FIN DEL MUNDO: FISTERRA/MUXIA

Escrito por rakelclemen 03-07-2016 en FISTERRA. Comentarios (0)

“Sentada junto a un río, descansando los pies después de refrescarlos en el agua, hago repaso del día. Esta primera etapa hacia Finisterre ha sido preciosa. Hemos atravesado senderos, un puente del SXV junto a la iglesia de El Carmen. La verdad que está mereciendo la pena este camino, y mucho. Me siento afortunada de compartir esta parte con María, Encarni y Bitor. Después de comer estupendamente hemos venido al río que pasa por Negreira a refresacarnos los pies.”

Todo esto lo escribí sentada en un banco en Negreira. La noche fue genial, había una mujer y un chico que tocaban el violín y estuvieron tocando hasta que bajó un peregrino que estaba ya durmiendo. Aquí ya conocimos a gente con la que fuimos coincidiendo en otros momentos del camino, compartiendo vivencias de lo que cada uno había recorrido, haciendo planes para recorrer futuros caminos,…sintiendo el camino. (Bienvenidos todos a la secta “El Camino”, deberían avisar de que crea dependencia.)

Llegar a Olveiroa se convirtió en una especie de pesadilla para mí. Hasta que paramos para comer todo fue bien, senderos, arbolitos, pueblitos pequeños,….Fue comer el bocata, salirme una especie de Alien en la planta del pie y empezar un horror de caminar por asfalto hasta el albergue. Allí hicimos reunión curando ampollas con un chico de La Rioja, y de charla con otra mucha gente. La cena la hicimos en un pequeño txoko con un chico de Moreia, y otro día que me acosté tardísimo, acumulando sueño y cansancio y mucha emoción.

Dado el estado de nuestros pies decidimos cambiar nuestro plan y dividir el camino a Fisterre en dos, que era lo que hacía la mayoría de la gente. El recorrido ese día fue increíblemente bonito de principio a fin. A primera hora pasamos sobre el río Xallas con unas vistas espectaculares. A la altura del cruceiro da Armada se podía ver la costa, el cabo Finisterre y el pueblo donde íbamos a echar el día, Cee. Cee fue todo un acierto, no sólo por ser un pueblo pesquero muy bonito, sino sobre todo por el albergue A Casa Da Fonte. Un albergue pensado para peregrinos, muy bien equipado y los chicos que la regenta muy, muy atentos y amables. La pena que la playa donde podíamos nadar estaba en Corcubión, para variar otros dos kilómetros de ida y otros dos de vuelta.

De Cee a Fisterra sólo había una distancia de 15 kilómetros, por lo que llegamos muy temprano, por una ruta que comenzó con poco interés, pero que se convirtió en un espectáculo al acercarnos a Finisterra. Una playa larguísima de arena blanca, gente paseando por la orilla,… nosotros la recorrimos por las dunas, por camino. Reencuentro con Javi de Bilbao, y homenaje de comida por todo lo alto. Por la tarde las chicas nos pusimos en modo playa y fuimos a la de Fora. Un lugar casi paradisiaco, lástima que el agua estuviera tan fría, tan fría, que cortaba la respiración. Para cerrar el día no podíamos perdernos el atardecer desde el Faro, quemar deseos (aunque la tradición debe ser quemar las botas o ropa) y echar unas risas bajo un cielo anaranjado ante un océano inmenso. Otro día redondo.

Llegar a Muxia no costó mucho, a pesar de que los kilómetros ya pesaban, la mochila, y las horas sin dormir, la ilusión de llegar, las vistas de las playas que pasábamos (Lourido, Lires,…) y finalmente Muxia. Probablemente sea el lugar que más me ha gustado este año. Especialmente la zona de la iglesia de Santa María (que se quemó el 2013). Es difícil transmitir lo que se siente estando sentada sobre una de esas rocas ovaladas en las que rompen las olas con furia. Una paz, una energía,…dan ganas de quedarse siempre allí. El mundo se para, la mente se detiene, y todo lo demás no importa, sólo sentir, sentir, sentir…

Sentir que se acaba este camino, pero que quedan muchos más, que quedan muchas ilusiones, y por encima de todo, sentir que lo comparto con gente que merece muchísimo la pena. ¡Qué grande es caminar con los pensamientos de uno, una mochila llena de cosas básicas y con muchas ganas de seguir viviendo!