LIMA, LA CIUDAD INMENSA

Escrito por rakelclemen 03-10-2014 en LIMA. Comentarios (0)
La verdad es que en esta ocasión me está costando ponerme a escribir mis aventurillas de viaje y no es porque no tenga nada para contar, creo que es porque tengo las ideas un poco desordenadas y tampoco quiero escribir un testamento, así que ayudada por mi diario aquí me pongo a teclear un poco sobre mis vivencias en Perú.
Mi viaje comenzó el día 16 en Lima, los primeros días tuve la suerte de tener un amigo y guía estupendo que me enseñó lo más interesante de esta inmensa ciudad. Pateamos bien pateado para poder ver lugares como El Parque de la Exposición de Lima, o el Palacio de Gobierno, donde cabe destacar que a las 11.30h empiezan el cambio de guardia. Primero salen los músicos y después desfila la Guardia, me gustó la música y el desfile en sí me pareció curioso porque lo llaman cambio de guardia y no entiendo quién se queda y quién se va en ese cambio, pero esas son dudas existenciales mías.
Antes de ir a comer visitamos una antigua Quadra, los restos de la muralla que rodeaba la ciudad, así como de una vivienda del siglo XVII. Para reponer fuerzas la tía Aida nos preparó una comida riquísima, papa a la hualcaina y oca, que hacía años que no comía. La oca es un tubérculo cuyo sabor me recuerda un poco a la castaña).
Por la noche nos fuimos en el metropolitano (la línea central de buses con su propio carril) al distrito Miraflores, paseamos por el malecón junto a las playas y llegamos hasta Barranco. Se ve que estas dos zonas el nivel de vida es distinto y había bastante más turismo. Después del viaje y de tanto caminar caí redonda a la cama y ese día ni cené. Al día siguiente seguimos conociendo la ciudad, la Plaza 28 de Julio, el campo de Marte, la Residencia de San Felipe, el Círculo Militar,... para regresar a casa pillamos el “combi”, que es un microbús que es una locura porque hay que subirse y bajarse casi en marcha, mientras el chico que cobra grita “ Pise, pise, pise...suba,suba, suba...” ¡Puro estrés!
Al atardecer fuimos al lugar que más me ha gustado de Lima, el Parque del Agua. El parque está lleno de fuentes, en algunas te puedes bañar, otras tienen formas y colores, y hay una central donde combinan música con imágenes de lugares y bailes típicos de Perú. Yo me empeñé en subir en un trenecito que recorría el parque y así me lo pasé pipa en plan niña pequeña saludando a la gente.
El resto del tiempo en Lima lo pasamos con amigos de Carlos acompañados de rica comida y charlas divertidas. ¿Qué mejor precalentamiento de mi viaje en solitario por Perú y norte de Chile que llenarme de momentos con gente nueva e interesante?