A LA ESPERA DE TORTUGUITAS BABY.

Escrito por rakelclemen 05-07-2014 en tortuguitas. Comentarios (0)

A LA ESPERA DE TORTUGUITAS BABY.

Otra de las actividades que se hacen aquí son el censo y estar en el vivero. El censo se hace a las 5 de la mañana, que es cuando amanece, por lo que toca madrugar. Se empieza en la playa norte, así que toca bici, pista de aterrizaje, puente colgante y un camino en el que se oyen muchos ruidito y entre que el otro día salió un escorpión, y yo escucho ruidos como de serpientes todo el tiempo, voy medio paranoica todo el tiempo alumbrando con mi linterna a ver si sale algún bicho raro y pensando a ver si llego rápido a la playa.

El censo consiste en recorrer la playa en busca de algún rastro, nido saqueado o depredado que puede que no se haya visto por la noche por la falta de luz. El primer día encontramos uno saqueado, parecía que los hueveros habían sacado el nido y que algún perro se había comido algún huevo y que esas eran las cáscaras que encontramos. Todo eso se registra en las hojas.

Como hay que hacer los mismo en la playa sur y relevar a la persona que pasó toda la noche en el vivero, toca remar al otro lado, intercambiar las llaves con la persona que estaba en el chante (la cabañita desde donde se vigila la zona, incluido el vivero) y seguir el censo en la playa Sur. Esta playa es bastante más larga.

Una vez acabado el censo, todo se vuelve mucho más tranquilo, toca estar en el chante y cada media hora entrar el vivero para ver si nació alguna tortuguita. Normalmente nacen por la noche, pero algunas mañanas sale alguna tortuguita que tardó más en nacer. Si hace frío o es temprano se sueltan las tortuguitas al mar, si hace calor se guardan en  un cubo con arena húmeda y se sueltan al atardecer. Todo esto es muy importante, así como tener en cuenta el soltar a las tortuguitas en distintas zonas para que los depredadores no sepan de una zona concreta, y dejar unos 3 metros entre el cubo y el mar, para que la tortuguita baby reconozca un poco la zona. Los machos nunca más regresarán a la tierra, y las hembras sólo para poner sus huevos.

A las tortugas les toca una larga lucha, la mayoría serán comidas por cangrejos, aves u peces carnívoros, los más afortunados lograrán salvarse y podrán nadar, comer, reproducirse y tener una vida larga, si ningún barco, red o plástico no las mata, o algún otro animalito, claro!

Lo bueno del chante es la tranquilidad, mirar el océano Pacífico, echarse en la hamaca, leer, relajarse y disfrutar de una Pura Vida. Cosa que en el campamento es complicada con tanta gente y perros, y en la casa también con los niños pequeños. En el chante he ido organizando un poco mi viaje por Costa Rica, he puesto al día mi diario y he leído, y lo más, más importante, me he relajado, cosa que en Bilbao no consigo.