MARAVILLAS DE LA NATURALEZA, CONOCIENDO EL SALAR DE UYUNI

Escrito por rakelclemen 08-10-2014 en salar. Comentarios (0)
El tour de tres días y dos noches comenzó en San Pedro de Atacama y acabó en Uyuni. Compartí experiencia con un padre (Martin) y un hijo (Marcus) alemanes y más bien poco o nada sociables, y con dos chicos ingleses Brad y Dean, y su otro compañero de viaje, Liam que es de Estados Unidos. Y ahí nos llevaron a cruzar la frontera para entrar a Bolivia, que no era otra cosa más que una cabaña pequeña y una barrera que se levantaba con la mano...pura tecnología punta en el desierto jejeje.

Salvo el inconveniente del frío, que hacía bastante frío, de este cortante que no deja respirar casi el viaje fue una maravilla. Visitamos el primer día la Laguna Blanca donde esta vez casi no había flamencos, la Laguna Verde que no tiene animales por su alto contenido en cobre y arsénico. Pasamos junto al desierto de Dalí para llegar hasta un lugar de aguas termales, donde pude darme un baño a 36 grados rodeada por desierto frío. Antes de parar a comer pasamos por las fumarolas del volcán Luz de la Mañana. Almorzamos más bien poco, ya que se supone que al estar a más de 5000 metros de altitud no es conveniente darse grandes comilonas.

Nuestra última visita del día fue la Laguna Colorada que es impresionante con su color rojizo y sus manchas blancas de Litio que asemejan nieve, y los flamencos paseando tranquilamente por sus aguas. El flamenco andino es el único que soporta los inviernos extremos en la zona, incluso si se congela el agua se quedan sobre su pata esperando hasta que se deshiela el agua y pueden volver a caminar y buscar comida, en fin, son aves bien resistentes.

 La noche fue impresionantemente fría, pero al mismo tiempo preciosa. Poder contemplar un cielo repleto de estrellas sin ningún otro sonido que el del viento, es sin duda un regalo de la naturaleza. Para entrar en calor los 3 amigos se habían comprado una botella de Pisco y ahí estuve charlando un rato con ellos, y con otra gente que se alojaban en el hotel. La noche dio bastante de sí, por un lado los alemanes pasaron de dormir en la camas que eran estupendas y optaron por montar un chiringuito en el suelo donde durmieron con su mosquitera y todo. Por mi parte tuve la suerte de recibir la visita de alguien que se equivocó de habitación y vino directo a mi cama. Yo que estaba con mis tapones, dormida profundamente sentí algo y no sabía qué demonios era hasta que encendí la linterna y el chico en cuestión se piró de la habitación...En fin, yo casi muero de infarto con la equivocación que pensé que había entrado algún animal y se había subido a mi cama...

 El segundo día visitamos lugares increíbles como el Desierto de Siloli lleno de rocas volcánicas. Pasamos por el Cañón del Paso del Inca. Allí vimos dos bizcachos, que son una mezcla de conejo y ardilla. Antes del almorzar recorrimos la Ruta de las Joyas con sus tres lagunas. Es en la de Cañapa donde comimos para reponer fuerzas y encaminarnos al mirador del Volcán Ollague, aún activo. La última parada antes de llegar al hotel ha sido en el Salar de Chiguana, por donde pasan las vías de un tren que hace su recorrido dos veces al día transportando minerales de Uyuni a Chile, y de Chile lo exportan a Japón.

El hotel de Sal resultó ser nuevo, precioso y con una habitación increíble para mí sola pero en la que no funcionaba el agua caliente,... cosa que descubrí cuando ya estaba enjabonada y con pocas ganas de andar en toalla buscando solución, así que como pudieron mis ganas de quitarme el polvo, y demás restos no deseados de mi cuerpo, me duché con agua fría. Esa noche, a pesar de no recibir ninguna visita sorpresa fui incapaz de dormir nada, creo que por la sal, que el ambiente estaba tan seco que parecía que respiraba y masticaba sal.

El tercer día lo comenzamos a las 5 para poder ver el amanecer en el Salar de Uyuni. Hasta ahora me había sorprendido que Miguel, el guía, supiera por donde ir, ya que no hay caminos bien marcados, pero que condujese de noche en mitad de un desierto de sal me pareció el no va más. Lo más llamativo del salar, a parte del salar en sí mismo que es impresionante, fue la isla Incahuasi, también conocida como la Isla del Pescado. Es un islote lleno de cactus que tienen cientos de años por el que se puede pasear, sacar fotos y contemplar lo impresionante e inmenso que es el salar. Te dan un tiempo posterior para hacer fotos en el salar y jugar con la dimensiones, las distancias y hacer fotos creativas. Los chicos llevaban un dinosaurio de juguete e hicieron fotos con él. ¡Fue muy divertido!

Después de ver el Museo de Sal, que fue le primer hotel de sal que se construyó, fuimos a almorzar a Colchi. En Colchi fabrican artesanía de sal y la venden. Para acabar el día y tour nos acercaron la cementerio de trenes de Uyuni. Acabé el tour con pena por dejar un lugar tan maravilloso y por tener que despedirme de los simpáticos Dean, Liam y Brad, que tuvieron el detalle de acompañarme hasta el autobús que me iba a llevar a Oruro. Y nos despedimos entre risas recordando la frase más repetida por la pareja alemana: “Martin, photostop!).

 Una vez más el destino me ha permitido conocer a gente entrañable, a gente con ganas de viajar y conocer nuevos lugares y personas, y me han acercado otros idiomas, otras culturas, otras conversaciones. Y con ese recuerdo y esa emoción me sentía más que ilusionada por llegar a Loma Alta y reencontrarme con personas que hacía más de 12 años que no veía.