DE PAVONES A PUERTO VIEJO

Escrito por rakelclemen 05-07-2014 en pavones. Comentarios (0)

DE PAVONES A PUERTO VIEJO

Mi viaje empezó como no podía ser de otra manera en un bus que no tenía gasolina, que tampoco tenía llave y que pinchó en mitad del trayecto. Pero lo importante es que llegué a tiempo al autobús y de milagro corriendo con mis mochilas a la lancha que me llevó de Puerto Jimenez a Golfito. DE Golfito de Pavones otro dos buses, todo eso para hacer un recorrido supercorto pero es lo que tiene querer coger olas en rincones alejados del mundo.

Pavones me encantó. Un pueblito pequeño con una playa preciosa y un pico permanente en la boca del río. NO tuve tantas olas, pero simplemente estar allí con ese sol, rodeada de palmeras, en el Pacífico disfrutando de esa tranquilidad, mereció la pena totalmente. Además tuve la suerte de alojarme en un hostel encantador cerca de la playa y conocer allí a dos amigos alemanes con los que compartí charla, olas, risas y cenas.

La parte fea del viaje empezó cuando abandoné Pavones para llegar a Turrialba. Cuando pregunté si algún autobús paraba en Cartago deberían haberme dicho que si, que paraba en Cartago y todos los pueblos de Costa Rica. ES más, paraba cada 5 minutos. Fueron 9 horas horribles de bus, en los que pasamos de sol y 35 grados a lluvia y 15 grados…

De Turrialba lo que más me gustó fue el alojamiento, La casa de Lis, es bastante nuevo, lo ha montado una chica holandesa muy majetona. Turrialba es un pueblo feo pero que tiene un Jardín Botánico bastante interesante que tuve oportunidad de visitar. También me acerqué a Guayabo, un lugar donde se conservan unas ruinas de una antigua civilización. El lugar espectacular, la única lástima que era muy pequeño el lugar, con un pequeño acueducto y la base de lo que pareció un lugar religioso. El problema fue que en una hora lo tenía visto y hasta casi 4 horas después no volvía a tener bus de vuelta. Tuve la fortuna de que un microbús escolar que estaba de visita me acercara al pueblo. Así que allí baje con adolescentes chillando y cantando, y charlando con una profesora majísima. Tuve tanta suerte!

Al día siguiente por fin conseguí hacer rafting en el río Pacuare. Fue espectacular, todo vegetación, cascadas, y unos rápidos bastante divertidos, desde nivel 2 al 4. Uno se llamaba cementerio, con eso os cuento todo… Me reí, chillé y tuve un subidón de adrenalina total. Además coincidí con una pareja de Bilbao y un chico de Madrid, con muy buena onda. Lo pasamos genial.

El microbús del tour me dejó en Siquirres para que yo pudiera continuar mi viaje hacia el Caribe, destino Puerto Viejo. Llegué entrada la noche (anochece a las 17.30). No sabía bien donde alojarme porque la oferta era muy variada, pero una vez más mi elección fue acertada. Llegué a La Ruka, un hostel con muy buen ambiente, y ahí empezó mi Pura Vida. He conocido gente de todos los países, y con la que más tiempo pasé fue Cristina, una chica de Barcelona que va a ir casualmente al mismo proyecto de tortugas. Qué curiosa es la vida.

En Puerto Viejo me di la ultima oportunidad de bucear, y aunque fui incapaz de hacerlo pasé un día genial en un barquito, viendo delfines, tomando el sol y  charlando con Victor un chico de Jaen que es instructor de buceo, y con el capitán del barquito, un chico de Brescia (casualidad que tengo una amiga viviendo allí y visité hace unos 5 anos el pueblo) que me hizo reir y disfrutar del mar y me dijo lugares donde hacer snorkel.

Al día siguiente Cris y yo alquilamos bicis para ir a Manzanillo. Nunca llegamos a Manzanillo, porque nos gustó tanto Punta Uva, con su playa paradisiaca, sus osos perezosos en las palmeras, sus monitos comiendo hojas y los peces del arrecife que se nos fue el día visto y no visto. Y teníamos que volver para cenar casado con pescado y prepararnos para la gran fiesta del domingo noche. Aunque lo cierto que lo pasé mejor la noche anterior, porque le domingo hubo una fiesta bastante frikie en el que cada uno hacía lo que buenamente podía, una disfrazada de sirena cantando uauauaua, …, para verlo. Total, que para cuando fuimos a la fiesta Reggae yo ya estaba agotadísima. Aún así lo pasé genial con toda la gente, la fiesta, la música, la pura vida!

El lunes tenía mi dilema de volverme a San Jose y ver el volcán Poas o quedarme un día más allí. Y cuando ya tenía todo listo para irme conocí a 3 amigos que bucean y conocen mucho el mundo marino y allí me fui con ellos esta vez hasta Manzanillo. Así que Angie, Miguel, GAbi y yo nos fuimos pedaleando hasta un punto buenísimo para ver peces. Ha sido la vez que más tiempo he estado haciendo snorkel y viendo tantos peces, de tantos tamaños y colores. Qué bonitos! Hasta vimos una manta y unos corales preciosos. Lastima que no tenga la capacidad pulmonar de ellos para ver las langostas y otros peces que estaban en rocas más profundas. Aún así fue espectacular. Y para rematar el día comimos en un restaurante buenísimo, un plato de arroz con marisco que madre mía. Lo malo que no nos llegó el dinero y casi nos tenemos que quedar limpiando.

Así que después de un fin de semana largo espectacular hoy me ha tocado la realidad de regresar a la capital. Y bueno ahora tengo esa sensación de tristeza por dejar atrás a tanta gente maravillosa que he tenido la oportunidad de conocer, el agobio de las responsabilidades que regresan y la alegría de volver a ver a mi gente. Pero por encima de todo seguir viviendo la vida y el mundo a tope. Pura vida a todos!