NUSA PENIDA O LA ISLA DEL HONGO

Escrito por rakelclemen 12-10-2015 en Nusa Penida. Comentarios (0)

En esta fase de mi viaje tuve que despedirme de mi amiga Naiara con mucha pena. Después de acompañarla al aeropuerto cogí un taxi a Sanur, de donde salen los Fast Boats a Nusa Penida, la isla donde iba a hacer mi voluntariado, aunque no tenía muy claro qué haría allí. Estaba en contacto con FNPF (Friends of the National Parks Foundation), lo que hacen en concreto en esta isla, es intentar recuperar una especie de ave que está en peligro de extinción, el Bali Starling. DE ahí tienen otros proyectos como el de las tortugas marinas (En otra zona de la isla), huertos, animales, plantación de árboles para repoblar la isla que tiene poca vegetación.

Cuando llegué me explicaron dónde estaba mi habitación, que compartía con una chica llamada María, y un poquito qué es lo que se hacía en el proyecto, aunque ese día ya se habían ido los voluntarios. Por resumir, en los cinco días que pasé allí, salimos dos veces acompañando a Ketut a buscar el Bali Starling y comprobar si habían anidado en una zona de la isla. Regué el huertito un par de veces, limpiamos la cocina que estaba asquerosa, acomodamos una zona donde iban a acampar unos estudiantes que venían de campamento un par de días, hicimos limpieza de una pequeña zona de playa con los chavales éstos, arreglamos la red del invernadero, y preparé un poco de material con cartones para los niños del cole, que no deben de tener nada, pero no tuve oportunidad de verlo.

Leyéndolo da la sensación de que hice mucho, pero realmente sentía que no hacía casi nada y sentía pasar cada minuto del día. Tuve días mejores en los que hicimos María, Ellionor y yo alguna excursión. Aquí es donde vino mi segundo intento de manejar moto, pero tampoco teníamos moto para las dos, y el tercer intento de manejar moto, tenía al dueño de la moto chillándome, a Ellianor diciéndome “Stop, stop” y a tres señores que no sé que hacían por allí pero que estaban muy entretenidos mirando la escena. Así que paré la moto y decidí que ya probaría en otra ocasión con menos presión.Como consecuencia de mi fracaso en moto no pudimos llegar a unas piscinas naturales que había al otro lado de la isla, pero no nos rendimos y alquilamos unas bicis y con ellas, María y yo intentamos llegar hasta Crystal Bay, una playa muy bonita de la isla. Pero nos ganó el calor y la cuesta y nos quedamos en una casa particular que tenía un templo precioso, y allí nos metimos a contemplar la isla, el mar y todo lo que nos rodeaba.

Aquí también hice intentos de snorkel, la pega es que como cultivan algas toda la orilla está llena de palos, cuerdas y redes. Así que para poder entrar hay que sortear todos esos obstáculos, y a poder ser en marea alta. Yo estaba un día bastante contenta mirando peces, hasta que abrí la bolsa estanca que habíamos comprado en Gili y descubrí que no era tan estanca y mi móvil y cámara estaban sumergidos en agua de mar. Aunque metí todo en arroz que me dio muy amablemente el inglés que tenía un restaurante y tienda cerca de donde vivíamos, pues no sirvió de nada. 10 días cargando mi paella electrónica para nada, aunque al menos las fotos se salvaron.

Iba para siete días a la isla, pero al cuarto se fue Ellianor, y al quinto se iba María, y me veía allí sola buscando al Bali Starling con una gente muy encantadora, pero que no sabía mucho inglés, y sin poder manejar moto, y teniendo que atravesar el camino hasta la costa con los perros “asesinos” yo sola, y me entró un bajón… Así que como estaba de vacaciones decidí irme con María a Bali otra vez.

Desde luego me dio una pena inmensa despedirme de Komang, Jash, Ketut, Putut, Angie,…, un grupo de hombres excepcionales, nobles y de buen corazón, pero no encajaba allí, ése no era mi lugar, o tal vez no era el momento idóneo para ir. Me da lástima no tener foto de ninguno de ellos, pero desde luego guardo en mi mente un recuerdo con gran cariño de ellos. Así que abandoné Nusa Penida, que para mí fue como la isla del hongo, muy aburrida, pero al mismo tiempo muy especial.