CONTINUANDO EL CAMINO DEL NORTE (PARTE III)

Escrito por rakelclemen 01-07-2015 en CAMINO. Comentarios (0)

Este año empezamos el camino en Llanes, donde lo dejé el año pasado. La verdad que tenía mucha ilusión por esta parte, adoro Asturias, me declaro una enamorada de sus playas y sus pueblos, tal vez por eso ha sido bastante decepcionante caminar por lugares no tan bonitos, a los que yo no estoy acostumbrada. Muchas carretera, asfalto, zona de fábricas,..., lugares un poco sin más... aunque siempre ha sido estupendo llegar a lugares maravillosos.

Primera parada fue Villahormes, un pueblo pequeñito sin mucho que ver, pero al que llegamos tarde y tan cansados que tampoco nos importó no ver mucho, con cenar y dormir teníamos suficiente. Esa etapa me encantó porque comimos en Poo, pasamos por mi playa favorita, San Martin, y costeamos bastante. Al día siguiente caminamos hasta La Isla (35 km), con zonas de montaña y costa, nos alcanzó todo el calor del mediodía y nos refrescamos los pies en un riachuelo. La Isla es un pueblo muy bonito, en el que casualmente habíamos estado de paso unos meses antes.

El tercer día recorrimos 22 km para llegar a Villaviciosa, localidad muy bonita con bastantes cosas para visitar. El camino hicimos primero costa, luego interior, la zona más interesante una vez pasado un albergue de peregrinos una zona boscosa junto a un río. Al día siguiente llegamos a Gijón, esta etapa fue interesante por dos motivos, una que en ella se encuentra el desvío o bien hacia Gijón para seguir la ruta del Norte o bien para Oviedo, para hacer el camino Primitivo, y justo en ese punto nos reencontramos con Eduardo, un hombre de Vitoria al que justamente conocimos el año pasado, caprichos del camino. Esta etapa de 29 km tenía dos subidas de querer morirse y la entrada a Gijón se hizo tediosa e interminable, al menos a mí. 

La etapa Gijón - Linares, de 35 km fue horrible, al menos desde Gijón hasta Aviles, carretera e industria, un espanto con mucho calor. Lo genial de este día fue que nos desviamos un poco del camino para llegar a un albergue privado en Linares, junto a una playa pequeñita chulísima y lo mejor, que al llegar nos esperaba la visita de una muy buena amiga mía, Eli, así que eso compensó totalmente el sufrimiento del día. De Linares a Soto de Luiña volvimos a encontrarnos con Eduardo y bastantes más peregrinos que en las etapas anteriores, a través de sendas y bosquecillos hemos llegado a nuestro primer albergue de peregrinos donde hemos compartido dormitorio y charla con bastante gente. Por la tarde nos acercamos a la playita, para no variar y así nos hemos refrescado los pies.

De Soto de Luiña a Luarca se puede ir por la costa o por el Camino Real, decidimos la de la costa porque aparentemente sonaba más atrayente y lo cierto es que el mar quedaba lejos, ni se olía, parecía que se acercaba y luego nos alejábamos de nuevo,... Para poder hacer los 39 km (nuestra etapa más larga) hicimos parada en Cadavedo un pueblito muy chulo con playa y albergue de peregrinos, y tras comer una tortillaca seguimos camino a Luarca. La verdad que entre las cuestas, la carretera, un desvío en el monte... se hizo ya un poco interminable la etapa. Luarca es un pueblo pesquero muy agradable para pasear, comer pescado o un pulpito, como hicimos nosotros. ¡Nos lo habíamos ganado!

De Luarca a La Caridad hay 29 kilómetros, el recorrido no fue especialmente bonito, pero tenía sus momentos junto a riachuelos, que es lo que a mí me gusta. La Caridad, no sé si por ser domingo, daba sensación de pueblo un poco muerto. Menos mal que nos acercamos a la playa que estaba a 3 kilómetros y compensamos lo poco que había para hacer en el albergue y el pueblo. El señor que lleva el albergue, que tiene un bar, es muy amable, así que nos fuimos a cenar a su local, la verdad que cenamos muy bien. De La Caridad  salimos hacia Ribadeo, para entrar en Lugo y acabar por este año el camino. Esta ruta sí fue bonita, junto a playas, pasando por Tapia de Casariego un pueblo con puerto, playas y piscina natural. Aunque pensábamos bañarnos en la piscina, lo cierto es que daba aspecto a sucia y nos metimos en el mar. Después de costear y atravesar el Puente de los Santos llegamos a la provincia de Lugo y ahí en Ribadeo pusimos punto final a nuestra aventura con mochila con los dientes afilados para el próximo año que tendrá como meta Santiago. ¡Buen camino!