UN ERIZO Y UN CANICHE PEQUEÑO

Escrito por rakelclemen 09-04-2015 en Ericeira. Comentarios (0)

Después de llenar el estómago nos fuimos con todos los bártulos a Ericeira, allí sí que era una alojamiento de los que suele ser habitual encontrarse, una entrada, una recepción, una habitación con muebles de Ikea,… esas cosas. Ericeira es un pueblo de pescadores sumamente acogedor, rodeado por muchas playas. Esta zona suele estar plagada de surfistas, porque de aquí hacía el norte hay unas playas, acantilados donde se formas olas perfectas y gigantes, perfectas para profesionales y gente arriesgada. Cuando estuvimos nosotras el mar estaba demasiado revuelto, así que paseamos por la Playa do Sul y al día siguiente fuimos a la Foz de Lizandro. Una preciosidad de playa gigante, pero con poca opción de entrar yo al agua, de hecho, no había nadie. Así que hice un sendero por la costa, tomamos el sol y fuimos en busca de más playas. Ese día teníamos por objetivo visitar un pueblo que nos habían recomendado, así que allí nos fuimos, siguiendo los carteles de Odivelas, dirección Lisboa, preguntándonos porque volvíamos a pasar por Sintra, después preguntándonos qué era lo que teníamos que ver allí, y cuando ya estábamos llegando a una gran ciudad comprobando que el pueblo que teníamos que visitar se llama Obidos, no Odivelas, y que estaba al norte, junto a nuestro próximo destino (Peniche), no junto a Lisboa. Así que con un rebote de cuidado por nuestro despiste regresamos a Ericeira para darnos una señora cena tirada de precio en un restaurante superacogedor.

Al día siguiente paramos en la zona de Reef, concretamente en Ribeira dÍlhas, y ahí sí que había surfistas, y olas, madre que sí había olas… hice un intento de entrar alentada por un Malagueño lesionado que me dijo que si me dejaba llevar por la corriente hacia la izquierda me sacaba unas fotos. Lo de la corriente era evidente, casi aparezco en Cuenca estando tan sólo en la orilla, pero lo de entrar al fondo,… para mi siguiente reencarnación. ¡Menudas olas gigantes! No sé si podía estar allí, sólo sé que no quería estar allí y terminar saliendo por las rocas, sin tabla, o con una tabla partida,… como le pasó a alguno. En fin, lo mío fue jugar con nuestra amiga Estrella, la perra de un surfer de allí y tomar el sol.

A la tarde llegamos a nuestro último destino del viaje, una Caniche Pequeño (Peniche), que consiste en un pueblo pesquero que no tiene nada en sí más que una fortaleza, y una comida muyyyy rica. Para ver por qué es tan visitado este lugar hay que moverse a unas islas que hay cerca a las que nosotras no fuimos, o ir, tal y como hicimos nosotras, a visitar sus playas. Una locura, para quedarme allí con una caravana para siempre, en especial en Supertubos. Aún me pregunto cómo pueden formarse una olas tan perfectas continuamente, es como si tuvieran una máquina que las produce. A ver, que las olas son la leche y van rápidas y hay que controlar para no matarse, pero sólo el hecho de ver a muchos corcheros haciendo cosas increíbles en el agua merece la pena. Yo me conformé con coger las olas más pequeñas y sobrevivir. Pura adrenalina!

El segundo baño del día me lo di en Baleal, a tope de gente aprendiendo a hacer Surf. Una playa muy bonita, y muy llena de gente, pero muy respetuosa. La disfrutamos mucho antes de irnos a cerrar la tarde a la Praia dei Rei. Que está en una zona residencial, y cuesta un poco llegar si uno no la va buscando con conciencia, pero que merece la pena.

El último día no podíamos irnos sin volver a visitar Supertubos, disfrutar de las olas y de tomarnos algo en la terracita del chiringuito de la playa. Y de allí nos fuimos con una muy buena sensación, de risas, de vacaciones, de sol, de playa, de excelente comida, de ganas de volver,… y por supuesto, dejando a nuestra izquierda en la carretera el famoso Obidos, que nos queda pendiente para la próxima vez que volvamos a esta zona,… porque estamos seguras de que volveremos. Gracias Cris!;)