AREQUIPA Y EL VALLE DE COLCA

Escrito por rakelclemen 07-10-2014 en AREQUIPA. Comentarios (0)
Las grandes expectativas a menudo vienen acompañadas por grandes decepciones, y así me ha sucedido a mí con Arequipa y el Valle del Colca, aunque ambas por distintos motivos. Arequipa, la llamada ciudad blanca no deja de ser una ciudad más, grande, ruidosa y llena de gente, aunque con un centro histórico de gran valor, eso es indiscutible, pero vayamos por partes.

Llegué bastante temprano por la mañana a Arequipa y para mi sorpresa no era tan sencillo encontrar taxi para ir al centro. Primero se ofreció un taxista que al decirle a dónde quería ir me respondió que buscara otro taxi que él tenía que desayunar, y finalmente un segundo taxista me acercó al centro aunque no hasta el hostal porque decía que era muy lejos y me quería cobrar bastantes pesos más sólo por tener que recorrer 3 cuadras más... Ése es uno de los inconvenientes de ir a un lugar turista y tener toda la pinta de turista, independientemente de mi mochila y mi suciedad.

 Llegué a un hostal más bien viejo, agrietado y con una instalación eléctrica que dudo mucho pasara ningún control de seguridad, pero con un señor entrañable y bien avispado llamado Don José que hacía que el hostal de 1 estrella pasara a tener 4... Llegué y fui a desayunar e investigar el tema de los Free Walking Guides Tour, con tan mala suerte que al ser domingo, era el único día de la semana en el que no había estos tour gratuitos. Así que tuve que improvisar mis planes y comenzar mi visita acompañada sólo por mi plano.

Como no podía ser de otro modo comencé por la Plaza de Armas, visité la Catedral por fuera, el complejo e Iglesia de San Francisco, La Casa del Moral, la Iglesia de San Agustín y, por supuesto, el fastuosos Monasterio de Santa Catalina, de visita obligada. El Monasterio tal y como dicen es una ciudad dentro de la propia ciudad, así que pasee tranquilamente por sus calles y visité cada rincón. Se pueden ver las celdas de las novicias, ver cómo vivían, cuales eran sus costumbres, cómo se comunicaban con el exterior, y como con el tiempo empezaron a impartir sus primeras clases gratuitas a las niñas pobres de la ciudad.

 El Monasterio posee distintos patios como el del Silencio, el de Los Naranjos, y 7 calles principales se extienden por el terreno con nombres de ciudades españolas (Toledo, Córdoba, Sevilla...) y así se asemejan a las calles de pueblitos del sur con sus fachadas blancas, azules, rojas y sus geranios y plantas a sus costados. Contaban con una gran cocina con un pozo de agua que actualmente es ciego, 12 vasijas partidas que eran donde lavaban la ropa, numerosos jardines y un baño que no era otra cosa más que una piscina de tamaño mediano donde ellas se aseaban. Este edificio junto con la Iglesia y Complejo de la Compañía son los más bonitos para mí.

 Después me aventuré a pasear un poco más pero sólo encontré calles con gente, ventas y lugares donde comer, a parte de tener la desgracia de ver como un taxi golpeaba a un motociclista. Cuando ya estaba aburrida y pensando en irme con mis compras al hostal a descansar para prepararme para el gran madrugón vi un lugar donde vendían “Queso helado” (que curiosamente no lleva queso) y allí me adentre a comer mi heladito mientras veía unos cuadros expuestos. Cual fue mi sorpresa cuando me reencontré con Luis, el chico de Valladolid y ahí nos fuimos los dos a pasear y tomar algo. Fue agradable encontrar a alguien con quien charlar y compartir experiencias de viaje.

A las 7 de la noche me recogí al hostal porque no podía dejar de pensar en mi madrugón y en que no había pegado ojo en el bus con el hombre que se expandía. Mientras cenaba Don José y yo charlamos sobre el origen del Universo, los agujeros negros y sobre qué demonios hacemos aquí en este planeta... Al día siguiente me levante bien temprano ya que a las 3 pasaban a buscarnos para ir al Valle del Colca.

Mi primera idea había sido hacer el trekking de dos días, pero finalmente la idea se escapaba de mi tiempo y presupuesto, así que hice la excursión de un día, de ahí el madrugón... Llegar hasta el cañón supone casi 3 horas de bus y un cambio de altitud bastante considerable, tal que me empezó un dolor de cabeza que ya no se me quitó en todo el día y me amargó bastante el viaje. Lo mismo le sucedió a mi nuevo compañero de viaje, Dennis, un chico de Taiwan sumamente amable e interesante, así que ahí compartimos dolor de cabeza y charla durante todo el día.

Desayunamos todos y nos llevaron el bus a la Cruz del Cóndor, con la idea de ver el Cóndor, aunque después de esperar y esperar nadie vio nada...Yo me alejé un poco del foco de gente y encontré unos chicos sacando fotos a un cóndor que se veía bastante lejos, tan lejos que no atiné a sacarle con mi cámara. Aún así he aprendido algo sobre estas aves, que puedes llegar a pesar entre 12-14 kilos por lo que necesitan corrientes grandes de aire para desplazarse. Normalmente se las puede ver desde el amanecer hasta las 3 de la tarde, que es cuando van en busca de comida. Son aves carroñeras, por lo que no cazan, sólo comen animales ya muertos.

 Continuamos nuestra excursión y paramos en Maca donde comimos Zancayo (una especie de kiwi ácido) y vimos la iglesia del lugar. También nos explicaron que en la zona hubo dos civilizaciones preincas, los Coyaguas y los Cavanas. Los Coyaguas construyeron los andenes para el cultivo que aún se siguen utilizando. Aunque ahora, de las 5.000 hectáreas que hay, sólo están cultivadas el 40% de las tierras. El uso de terrazas en el cultivo era para ganar espacio y evitar desprendimientos, las piedras del muro hacer que la tierra guarde el calor del día para las bajadas de temperatura en la noche.

Los Coyaguas vivían en las zonas menos profundas del valle, mientras que los Cavanas en las zonas más profundas. Éstos hablaban quechua, mientras que los Coyaguas Aymara. Con la llegada de los Incas, viendo que no podían conquistar la zona decidieron que un Inca con poder se casara con una princesa de Conyagua y así poder conquistar la zona. A partir de ese momento sólo se habla quechua en la zona.

Nos explicaron muchísimas cosas más, como cuales son sus cultivos, qué tipos de cóndor hay, cómo distinguir el macho de la hembra, que pueden llegar a vivir hasta 80 años y que mueren ciegos, por eso muchos se chocan y se matan. También nos hablaron de la diferencia entre el guanaco y la vicuña (que son salvajes) y las alpacas y llamas que están domesticadas,... en fin tanta información que ya ni recuerdo.

 Regresar a Arequipa fue una bendición por la bajada de altura y por poder pasear después de tantas horas de autobús. Dennis y yo después de ducharnos bajamos al centro a cenar, buscamos un lugar no turístico para comer sopa, y arroz con pollo, lo típico de aquí. Fue interesante compartir el día con él y aprender tanto de un lugar tan desconocido para mí como Taiwan.

 Mi siguiente destino era San Pedro de Atacama, Chile. Lo cual es más rápido de decir que de llegar, pero eso lo dejo para otro post, que en éste ya me he alargado demasiado. Gracias a los que tenéis la paciencia de leer mis historias, a pesar de no tener aún fotos. A mi vuelta prometo insertar fotos para que sea todo más visual y claro.