EL AVIÓN, LA BICICLETA Y EL BOTE.

Escrito por rakelclemen 05-07-2014 en AVIÓN. Comentarios (0)

EL AVION, LA BICICLETA Y EL BOTE.

He decidido contar un poco este viaje por temas, por así
llamarlo. Y no puedo empezar de otro modo que hablando del transporte y de mis
problemas con algunos de ellos…

Finalmente pude llegar a El Progreso, que está al Suroeste
de Costa Rica en la provincia de Osa, en avioneta. Era casi tan pequeña como la
de Nepal, pase un poco de miedo al aterrizar, aunque el paisaje del Pacifico
contrastando con el verde fue espectacular.

El pueblo es pequeño, y cuando digo pequeño no exagero, hay más
animales que personas y solo tres pulperías (pequeñas tiendas), dos iglesias,
una escuelita y un campo de futbol, ah! Y un bar que abrieron hace poco.

Una vez instalada con mi familia fuimos a la playa Sur,
porque yo necesitaba saber llegar para mis turnos en el vivero y el censo. Así
que empezamos el recorrido desde el campamento en una bicicleta sin frenos, en
la que yo iba como loca comiéndome todos los charcos del camino hasta que frene
contra la puerta de la pista de aterrizaje. Si, habéis leído bien, la pista de
aterrizaje… La pista la podemos atravesar en bici de noche y de día
obligatoriamente andando por un costadito, no sea que aparezca una avioneta…
Aunque lo que más suele salir en un perro de estos que esta medio loco y que
odia las bicicletas…

Pero lo mejor, mejor… vino después, para llegar a la playa
Sur hay que atravesar un pantano en bote. Cuando digo que se me da mal lo de
remar me quedo corta, me llevaba la corriente hacia la desembocadura y por más
que remaba y remaba no conseguía ir hacia donde yo quería. Una sudada bien
grande me metí y porque me ayudo Rob si no habría acabado en el océano. Menos
mal que con los días he mejorado mi técnica y no necesito ayuda para ir y
volver. Así que ya estoy hecha una campeona, porque domino la bici sin frenos,
los charcos del camino, el perro loco y los remos… pero vamos, que tranquilo,
lo que es tranquilo el trabajo tampoco es, cuesta llegar un poco.

Para la playa sur, lo más destacable en un puente colgante
de madera, que milagrosamente no me da vértigo. ES una suerte porque he tenido
que pasarlo bajo la lluvia, de noche,…

Mis aventurillas con el transporte no acaban aquí, pero ya
os contare más cuando escriba sobre Corcobado.