MIS VIAJES

MALLORCA PROVOCA SÍNDROME POSTFINDESEMANAL

A los que hayan seguido un poco mi blog tal vez les suene el nombre de Gabi, uno de los chicos que conocí en Puerto Viejo, Costa Rica. Y él es el motivo por el que este fin de semana, en vez de quedarme por mi barrio, me he pillado un vuelo a Mallorca. Exactamente hemos estado en Porto Cristo, donde está el centro de buceo donde él trabaja. Porto Cristo en un pueblito con puerto, pequeño, acogedor, un lugar amable, con gente amable.

Teniendo ahí la base principal, el sábado nos fuimos hacia el norte, a Betlem donde hay unas calitas muy bonitas, tranquilas, de piedra, algo de arena y agua sumamente transparente. La idea de Gabi era que yo intentase volver a bucear, pero mi bloqueo y trauma con el tema del buceo no acabo de superarlo, así que lo dejamos en una estupenda y maravillosa sesión de snorkel junto a cormoranes y un pequeño acantilado. Con mi cámara de agua pude grabar los fondos, los peces y estas elegantes aves en las rocas (que no bajo el agua). 

Por recomendación de un hombre de la zona nos metimos la gran tripada a comer mejillones y paella en el restaurante El Mollet, lo cual exigió un reposo de una hora antes de irnos a pasear por la costa cerca de Porto Cristo, en la cala Mendia. Recorrimos una antigua fortificación y pudimos contemplar las cristalinas aguas con la luna creciente a lo lejos. 

¿Qué mejor manera que cerrar un día tan estupendo con mojitos, comida alemana y barbacoa? Pues eso hicimos con un grupo de compañeros del centro de buceo. Risas, buen ambiente y practicar un poquito de inglés, poquito porque ellos hablaban muy bien castellano.

El domingo fue impresionante. Tuve la suerte de formar parte de uno de los dos grupos de gente que fuimos en Zodiac desde el Skualo Dive Center a  la cueva de Coloms. Cerca de una playita se encuentra esta cueva a la que se puede llegar como nosotros, o nadando desde la playa o desde el aire como algunas personas que bajaban por las rocas. Yo he visitado cuevas, pero nunca había entrando desde el mar. Llegar en neopreno nadando y subir unas rocas y adentrarse en una cueva preciosa, impresiona. Agua transparente, estalactitas, estalagmitas, formaciones curiosas hechas con los años por la naturaleza,... y saltar a una especie de laguito...¡toda una aventura! Una aventura por todo lo alto que nos dejó cansados y hambrientos. Así que estrenamos el nuevo restaurante hindú del pueblo (sí, fuimos los primeros clientes) Pitu (compañera de batallas y trabajo de Gabi, buena persona y divertida) y yo nos comimos un heladazo después. Y para cerrar el día los tres, guiados por Pitu, nos fuimos a explorar otros lugares, una pequeña cueva, una especie de piscina natural, los restos de una torre de vigilancia hecha en las rocas... No doy nombres para dar un poco de misterio a la aventura.

Así que después de todo eso, hoy lunes, haber tenido que despedirme de ellos, coger el bus a Palma y de ahí al aeropuerto y llegar al nublado de mi querida tierra, pues me ha dejado un poco triste y con ganas de más aventuras en Mallorca. ¿Por qué a quién no le gustaría tener durante mucho más tiempo un guía de aventuras tan estupendo que deja chocolatinas debajo de tu almohada, o incluso un diente de tiburón? Gracias, Gabi! Te echo de menos. Ahora te toca a ti devolverme la visita. :)

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